27 de marzo de 2012

¿Madurez?

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Antes de leer esto, quiero dejar claro que estoy GENERALIZANDO. No pretendo demostrar la imagen de nadie en concreto. Simplemente es mi opinión. Espero que os guste.

Sí. Eso que todos anhelamos de pequeños. Todos nos dicen que somos inmaduros, que somos demasiado pequeños y que ya creceremos para entender mejor el mundo. Y esto aumenta más y más la curiosidad de los peques. Tanto es así que en estas nuevas generaciones tenemos fierecillas con las hormonas alteradas ya a los 11 años. Y esto me da algo de pena. Yo a esa edad, jugaba despreocupadamente con mis amigos, y me daban igual las chicas, ya habría tiempo para enamorarse. Yo me limité a vivir mi infancia, aunque dura a veces, reconfortante y divertida. ¿Qué gracia le veis vosotros a que un/a niño/a quiera desvirgarse a los 11 años? Yo ninguna.
Y ahora llegaré al punto que quiero analizar más detenidamente: las redes sociales.
Yo soy partidario de estas redes sociales: sirven para conocer gente, organizar quedadas con los amigos, chatear con ellos... Pero hay que saber usarlas. Y ahí debería estar presente la actuación de los padres.
Vale que Tuenti restrinja la edad de registro a los 14 años. Me parece perfecto, puesto que te encuentras cada elemento/a por ahí, que hay que tener cuidado. Me tengo encontrado niños de 10 u 11 años en esa red social, y en otras. ¿Es que acaso sus padres no controlan dónde se mete el niño con su ordenador? Para empezar, ¿debería tener un ordenador a esa corta edad? Con niños tan jóvenes, digo yo, debería tenerse más cuidado. Yo pondría un ordenador fijo (en el salón o en el comedor, sitios fácilmente accesibles) y así controlar mejor lo que éste hace en Internet. Puede ser un lugar muy peligroso para estos niños. Pero los padres de hoy, bien por vagancia, o bien por ser "progres", pasan de este tipo de educación (y de la educación de otros tipos, por ejemplo, sexual) y crean proyectos de "cani" que luego ya sabemos dónde acabarán. ¿Así es el futuro que queremos dar a nuestros hijos? No. Vale que la sociedad actual no augura una cómoda situación social en los próximos años, pero eso no quita que haya generaciones y generaciones donde abunden niños sin estudios, maleducados y absolutamente pasotas.
Otro de los puntos a los que quiero llegar es el móvil. Cada vez se le entrega móviles más modernos y caros a niños cada vez más pequeños. Y ahora con el Whatsapp (un servicio de mensajería instantanea gratuito, y muy útil en mi opinión), los niños quieren más móviles y más modernos. El iPhone está a la orden del día.
Y este Whatsapp ha creado tendencia. Ahora sólo ves jóvenes por la calle encorvados y aferrados a sus móviles tecleando y tecleando como si les fuera la vida en ello. En clase, otro tanto de lo mismo. Y luego nos preguntamos por qué nuestros hijos sacan malas notas... Aunque con la nueva educación, los suspensos importan una mierda.
Y este es el retrato de las nuevas generaciones, que ahora son "maduros" con menos edad. Fíjate, yo aún no sé lo que es madurar...

22 de marzo de 2012

Viaje de negocios

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Otra vez.
- ¿Por qué se va papá? ¿Va a volver?
- Claro, hijo - una lágrima bajaba por la mejilla de su madre.
El hombre, impasible, sin expresar emoción alguna en su rostro, se encaminaba al taxi a través del camino del jardín. Sus continuos viajes estaban a punto de acabar con su matrimonio. A pesar de que ella sabía que era por trabajo, la falta de su marido la entristecía mucho. Incluso había pensado en engañarle con otro hombre, porque como toda mujer, necesitaba satisfacer sus necesidades sexuales. Pero no. Sabía que algún día todo se acabaría y tendría su ansiado puesto de subdirector, y ya no volvería a irse.
Y el niño... Qué pena le daba. Pocos eran los días que pasaba al lado de su padre. Cuando aún no se había acostumbrado a su estancia en casa, ya se tenía que volver a marchar. Y cada día que lo hacía, la misma pregunta le encogía el alma:
- ¿Por qué se va papá? ¿Va a volver?
El avión volaba con rumbo a Lisboa. Dentro, un hombre lloraba. Lloraba por su familia. Nadie se imaginaba que en las próximas 48 horas las cosas en aquella pequeña familia se iban a torcer tanto.
La desconsolada mujer había llevado a su hijo al colegio. Ahora se disponía a hacer algunos recados. Hizo la compra, fue a por el pan, a echar unas cartas y ahora se dirigía a su casa.
Iba caminando por la calle muy tranquila. Era un apacible día de primavera. Los cantos de los pájaros y el radiante sol le habían calmado el alma. Ya no se sentía triste y una sonrisa iluminaba su rostro.
De repente, un fuerte rugido rompió el agradable silencio de la calle. Era el de una moto sin control. Se precipitó rápidamente sobre la hacera y al hacerlo, esta se descontroló aún más.
Aquella mujer seguía caminando por la acera, despreocupada. Todo fue muy rápido. Un ruido que en posos segundos se hizo más cercano y después, un golpe seco.
El pobre motorista observó con espanto la escena que ante sí se levantaba. Su moto, una mujer y sangre, mucha sangre. Llamó enseguida a la ambulancia. La policía concluyó que la culpa no recaía en el chico. Fue simplemente, un accidente fatal.
Se ofreció para acompañarla en la ambulancia. La pérdida de sangre había sido bastante importante, pero se podía recuperar. No se apartó de ella en ningún instante. Se sentía culpable, y no sabía qué hacer para compensarla. No sabía quién era, quienes eran sus familiares, si siquiera los tenía. Nada. Y posiblemente le hubiera fastidiado la vida.
Su pesimismo se evadió cuando la mujer despertó de su letargo, unas horas después del accidente. Por fortuna, recordaba todo, no tenía nada daños irreversibles y podía moverse sin dificultad. Le recomendaron pasar la noche en observación y a la mañana siguiente le dieron el alta. Él siguió a su lado.
Nada más salir del hospital, fue a ver a su hijo, que había dormido en casa de unos parientes. No sin antes intercambiar datos con el motorista, pues había sido un gran apoyo en la noche que pasó ingresada.
Al día siguiente, decidió llamarlo. Se sentía sola y su compañía era de gran agrado. Lo invitó a casa. Hablaron un rato, y al instante, empezó a sentir algo por él. Estaba sola, y no tenía a nadie más. Se enamoró al instante. Él era tan tierno, y amable... Y ella era tan sensible. No importaba. Su marido estaba lejos, en Lisboa.
En Lisboa partía un avión. Un avión con un hombre que lloraba.
Lentamente, ambos en la cama se fueron desnudando. Tenían toda la mañana.
El avión iba rápido. El hombre lloroso no podía esperar a tocar tierra.
En la soledad de la habitación, los dos amantes se besaban dejándose llevar por la pasión.
En el aeropuerto, el avión estaba tomando tierra.
El ambiente era cálido en aquel cuarto, y no podían esperar a hacer el amor
Aquel hombre llegó a casa. Las lágrimas aún se dibujaban en su rostro. No podía esperar a abrir la habitación de su cuarto y decirle a su mujer:
-¡Cariño! ¡Soy subdirector! ¡Adiós a los viajes!
Pero lo que vio nada más abrirla le dejó de piedra.
-No puede ser.

9 de marzo de 2012

Beliebers, ¡BASTA YA!

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Antes de embarcarme en esta aventura crítica, quiero dejar claro dos definiciones:
Belieber: fan de Justin Bieber. Aclaro como "fan" seguidor de su música y/o admirador personal de dicha persona.
Belieber "sincerebro"(autodeminado así por mí mismo): persona que siente COMPLETA OBSESIÓN por Justin Bieber y que se lía a insultos y amenazas con cualquiera que diga algo malo de él. Persona intolerante, en dos palabras.
Si los/las fans de Justin Bieber que estéis leyendo esto pertenecéis al primer grupo, no os debéis dar por aludidas a todo lo escrito debajo de esta aclaración, no tengo nada contra vosotros/as.

Dicho esto, comienzo:
Supongo que todos sabréis quién es el tío de la foto. Pues este chico no es que despierte una gran simpatía en mi persona, pero ni me va ni me viene, al igual que su música. Me parece demasiado comercial. Pero ese no es el asunto. Aquí el meollo de la cuestión es que este chico despierta grandes pasiones (sobre todo en el público femenino). Tales pasiones que hay gente que llega a sentir una malsana obsesión por él. Y eso me parece fatal. Está bien que os guste su música, está bien que os parece un tío buenorro, pero YA. No hace falta llegar a extremos.
Ahora es cuando quiero llevar resto a las redes sociales, sobre todo a una a la que soy asiduo: Twitter. Este chico tiene unos 18 millones de seguidores. Todo normal, es una gran celebridad. Pero estas "beliebers sincerebro" (que calculo que serán un gran número) que ya nombré antes se dedican a beber los vientos por este tío hasta límites que sobrepasan lo natural y a INSULTAR Y DESPRECIAR a todo el que diga que Justin Bieber no le agrada. Esto me parece denigrante. Como algunos sabréis, a mí me gusta Owl City, es más, me encanta. Y no voy enviándole menciones y espiando a la gente que dice algo malo de él para decirle que Adam Young es muy guapo y que su música es celestial y que la gente que no le gusta es despreciable, porque el mundo no funciona así. Y esta gente se tiene que enterar. Hay que saber aceptar las críticas (tanto a ti como a tus intereses) con madurez y tolerancia. No todo el mundo es igual que tú, ni lo debe ser.
Pero a lo que iba, estas "beliebers sincerebro" llegan a crear verdaderas redes de seguimiento para que las sigas (esto tiene también que ver con la fama en Twitter, de la que hablaré en otra ocasión) y compartáis vuestras alabanzas por Justin. Hay una en especial, llamada @justinbeliebe que tiene una red de bots impresionante, que en cuanto mencionas "Justin Bieber" o "Belieber" en Twitter, te salta automáticamente con lo siguiente:

Este tema lo podréis ver más a fondo en el blog de @JorSanDur cuando se hizo pasar por belieber para comprobar la de follows que estas se hacen entre sí: http://jorsandur.wordpress.com/2012/02/06/yo-no-soy-fan-de-justin-bieber-2/
En resumen, que esta gente a mí me parece despreciable, si te gusta Justin, pues bien, pero el resto del mundo también tiene derecho a opinar. ¡BASTA YA! ¡Queremos que nos dejéis de freír a menciones y a SPAM sobre ese tío! Disfrutad de vuestra afición a Justin, y a los demás dejadnos en paz.

8 de marzo de 2012

Animal

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Dos largas y estilizadas piernas. Aquello era lo primero que le alcanzaba la vista. Tenía ante sus ojos a la belleza personificada. El pelo, dorado, lucía cual metal precioso al sol. Sus ojos, su boca eran perfectos. Dentro de él se despertaron todos sus primitivos instintos. La libido le subió al instante. Sintió deseos de arrancarle la ropa, tirarla al suelo y hacerle el amor allí mismo. Antes de que pudiera siquiera pensar en hacerlo, aquella chica se fue de su lado, como si oliera el peligro que se le venía encima.
Algo más reprimido, se volvió a acercar a ella y hablaron. Ella, reacia, accedió a entablar conversación con él. Intentaba zanjar los temas para salir de aquella incómoda situación, pero él la retenía una y otra vez dándole palique. Ella quería salir. Él quería tomarla allí mismo. Ella lo sabía, y aquello la incomodaba aún más. Su excitación llegaba a límites insospechados. Será mía. Tenía todos sus instintos sexuales activados. Estaba preparado. Se iba a lanzar. Ella no podía escapar. No se lo esperaba. Y se lanzó. Pero la chica se había ido. No sabía ni como ni cuando, pero ella se había ido. Había perdido la conciencia del tiempo que había pasado desde que pararon de hablar hasta que se lanzó. Se había perdido en sus encantos, que tanto le cautivaron. Olvidó el tema, y se tomó unas cuantas copas.
Esa noche no pudo dormir, ni tampoco las siguientes. En su cabeza seguían esas largas piernas, y ese pelo dorado, y esa sonrisa que tanta excitación le provocaban. Por más que se autocomplacía con las imágenes de aquella preciosidad, el insomnio se apoderaba de él. Y así todas las noches.
Un día, vagando por la calle, vio a lo lejos una silueta familiar: aquella que aparecía en todas sus fantasías sexuales. Corrió enseguida para seguirla y poder rematar lo que nunca llegó a empezar. Pero esta vez quiso ser más cauto. La siguió hasta su domicilio, y esperó delante de su puerta. Durante varios días fue su sombra, no le perdió la pista un sólo segundo. Y entonces, decidió el momento perfecto para atacar. En su casa ella era vulnerable. Vivía en un edificio insonorizado, y completamente sola. Sólo tenía que hacerse pasar por cartero comercial y conseguir entrar en el edificio. Entonces nada ni nadie lo frenaría. Consiguió infiltrarse. Indagó por los vecinos dónde vivía aquella mujer. Cuando llegó a la puerta, tocó el timbre. Su excitación subía por momentos. En cuanto ella abrió la puerta, él no se contuvo más. Se lanzó. Y esta vez sí estaba ella. La llevó a la cama sin desprenderse de ella un segundo. Le quitó la ropa, y él se excitó aún más. Mientras él se desnudaba, ella miraba con asombro a aquel hombre, desprendido ya de su faceta humana. Sólo obedecía a sus instintos, y ahora necesitaba procrear.
Sin más dilación hizo el amor a aquella belleza, ella se resistió, pero él, ejerciendo su fuerza, le atizó una bofetada. Ella paró. Y él siguió. Y siguió. Y lo consiguió. Al fin.
Se levantó de aquella cama, donde la chica yacía exhausta y asustada. Aquel animal la había violado, y nunca lo olvidaría.
Aquel animal estaba satisfecho, todo su libido se había volcado en aquella muchacha.
Aquel animal ya no tenía nada por qué vivir.
Entonces, aquel animal se fue. Y el lado humano volvió. Pensó en lo que había hecho, y se horrorizó. Tras disculparse una y otra vez, lo decidió.
Segundos después, un hombre yacía muerto en la acera con un fuerte golpe en la cabeza y cristales a su alrededor.

4 de marzo de 2012

La belleza de lo bestial: Bulletstorm

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Hace poco que tengo la PS3, y pude jugar a pocos juegos. Pero uno que nunca olvidaré y que presumiblemente sea el mejor al que jamás haya jugado ya está en mi particular colección: el Bulletstorm.


En este juego sólo tienes (en el principio) tu carabina, tu látigo y tu bota, y un sólo objetivo: matar de forma chula y bestial. Cuanto más espectacular sea la acción, más puntos de habilidad conseguirás (por ejemplo, empujar a un precipicio a tu enemigo desbloquea el punto de habilidad "Vertigo", que te da 50 puntos). Dichos puntos de habilidad te sirven para progresar en el juego comprando munición y armas. Así que, para continuar adelante necesitarás tirar de ingenio y habilidad.
Este videojuego cuenta con unos gráficos impresionantes y una increíble jugabilidad. La acción es trepidante y rara vez paras de pegar tiros y patadas y demás. Uno de los elementos más importantes es el látigo, este te acompañará a lo largo de tu aventura y es una muy buena opción para pararle los pies a tus enemigos cuando te asedian.

En resumen, este juego es una locura. En mi modesta opinión, la historia (bastante buena, por cierto) es lo de menos en esta sinfonía de caos, destrucción y bestialidad en la que matar con clase es la forma de sobrevivir. Dicha historia se centra en un planeta llamado Stygia en el que conviven humanos (en minoría) y diferentes "bandas" de mutantes que se enfrentan entre ellas. Tú eres un humano del escuadrón Dead Echo que se amotina a su jefe por diferentes motivos. Tu finalidad es llegar a susodicho jefe y vengarse por todo. Pero surgen problemas, muchos problemas por el camino.

Me despido recomendando este juegazo a todo el mundo. Os aseguro que no os defraudará.


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