Otra vez.
- ¿Por qué se va papá? ¿Va a volver?
- Claro, hijo - una lágrima bajaba por la mejilla de su madre.
El hombre, impasible, sin expresar emoción alguna en su rostro, se encaminaba al taxi a través del camino del jardín. Sus continuos viajes estaban a punto de acabar con su matrimonio. A pesar de que ella sabía que era por trabajo, la falta de su marido la entristecía mucho. Incluso había pensado en engañarle con otro hombre, porque como toda mujer, necesitaba satisfacer sus necesidades sexuales. Pero no. Sabía que algún día todo se acabaría y tendría su ansiado puesto de subdirector, y ya no volvería a irse.
Y el niño... Qué pena le daba. Pocos eran los días que pasaba al lado de su padre. Cuando aún no se había acostumbrado a su estancia en casa, ya se tenía que volver a marchar. Y cada día que lo hacía, la misma pregunta le encogía el alma:
- ¿Por qué se va papá? ¿Va a volver?
El avión volaba con rumbo a Lisboa. Dentro, un hombre lloraba. Lloraba por su familia. Nadie se imaginaba que en las próximas 48 horas las cosas en aquella pequeña familia se iban a torcer tanto.
La desconsolada mujer había llevado a su hijo al colegio. Ahora se disponía a hacer algunos recados. Hizo la compra, fue a por el pan, a echar unas cartas y ahora se dirigía a su casa.
Iba caminando por la calle muy tranquila. Era un apacible día de primavera. Los cantos de los pájaros y el radiante sol le habían calmado el alma. Ya no se sentía triste y una sonrisa iluminaba su rostro.
De repente, un fuerte rugido rompió el agradable silencio de la calle. Era el de una moto sin control. Se precipitó rápidamente sobre la hacera y al hacerlo, esta se descontroló aún más.
Aquella mujer seguía caminando por la acera, despreocupada. Todo fue muy rápido. Un ruido que en posos segundos se hizo más cercano y después, un golpe seco.
El pobre motorista observó con espanto la escena que ante sí se levantaba. Su moto, una mujer y sangre, mucha sangre. Llamó enseguida a la ambulancia. La policía concluyó que la culpa no recaía en el chico. Fue simplemente, un accidente fatal.
Se ofreció para acompañarla en la ambulancia. La pérdida de sangre había sido bastante importante, pero se podía recuperar. No se apartó de ella en ningún instante. Se sentía culpable, y no sabía qué hacer para compensarla. No sabía quién era, quienes eran sus familiares, si siquiera los tenía. Nada. Y posiblemente le hubiera fastidiado la vida.
Su pesimismo se evadió cuando la mujer despertó de su letargo, unas horas después del accidente. Por fortuna, recordaba todo, no tenía nada daños irreversibles y podía moverse sin dificultad. Le recomendaron pasar la noche en observación y a la mañana siguiente le dieron el alta. Él siguió a su lado.
Nada más salir del hospital, fue a ver a su hijo, que había dormido en casa de unos parientes. No sin antes intercambiar datos con el motorista, pues había sido un gran apoyo en la noche que pasó ingresada.
Al día siguiente, decidió llamarlo. Se sentía sola y su compañía era de gran agrado. Lo invitó a casa. Hablaron un rato, y al instante, empezó a sentir algo por él. Estaba sola, y no tenía a nadie más. Se enamoró al instante. Él era tan tierno, y amable... Y ella era tan sensible. No importaba. Su marido estaba lejos, en Lisboa.
En Lisboa partía un avión. Un avión con un hombre que lloraba.
Lentamente, ambos en la cama se fueron desnudando. Tenían toda la mañana.
El avión iba rápido. El hombre lloroso no podía esperar a tocar tierra.
En la soledad de la habitación, los dos amantes se besaban dejándose llevar por la pasión.
En el aeropuerto, el avión estaba tomando tierra.
El ambiente era cálido en aquel cuarto, y no podían esperar a hacer el amor
Aquel hombre llegó a casa. Las lágrimas aún se dibujaban en su rostro. No podía esperar a abrir la habitación de su cuarto y decirle a su mujer:
-¡Cariño! ¡Soy subdirector! ¡Adiós a los viajes!
Pero lo que vio nada más abrirla le dejó de piedra.
-No puede ser.
Juegos de Magia
-
Aquí tengo una baraja francesa, ¿ves? Realmente es italiana, la
acabo de traer desde Maranello, pero ya me entiendes: con tréboles, rombos,
pic...
Hace 13 años







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